La rosa azul de Novalis

MICRORELATO.

La mayor obsesión de Novalis fue la rosa azul, símbolo de la belleza inefable. Durante todo su vida la buscó, convencido de que la poesía y el amor eran los únicos caminos para hallarla.

Sin embargo, los años transcurrieron y la flor se mantenía esquiva, de manera que, cada vez más, se sumía en la desesperación. Durante ese tiempo, Sophie von Kühn, el amor de su vida, murió, haciendo su tristeza casi incontrolable.

Mientras administraba las minas de Weissenfels, en 1801, la tuberculosis – la misma enfermedad de su amada – se manifestó con fuerza. Postrado en la cama, la noche del veinticuatro de marzo, tuvo un acceso de tos y de fiebre que no le permitió dormir.

De pronto, cuando estaba a punto de salir el sol, se produjo el milagro: la rosa azul apareció. Flotaba sobre la cabeza de Novalis, rodeada de un halo tan brillante que hería sus ojos.

Con el último arresto de fuerzas, la tomó, sintiendo que su cuerpo era invadido por una calidez reconfortante, mágica. En ese momento, pudo ver también a Sophie, que, con una sonrisa dibujada en el rostro, lo esperaba…

— ¡Ya voy! – dijo, desplomándose en la cama inconsciente.

Algunas horas después, el criado encontró a su amo muerto y sosteniendo en la mano derecha una rosa negra.

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