Transmitiendo desde el “otro” fin del mundo

El infierno de Bosco, ¡así que prepárate, maldito pecador!

Escribo esta entrada en mi blog justo al cuarto día del último año del mundo (¡por fin se acaba!), y tiene que admitirlo, lector optimista, esto es un motivo de alegría, porque al paso que va el planeta, lo MENOS malo que nos puede pasar a los humanos es la extinción.

En todo caso, este fin del mundo no es el primero al que se va a enfrentar la humanidad. Precisamente hoy escribo sobre uno que ocurrió en el 999 d.C., y del que tenemos noticia gracias a los historiadores decimonónicos, quienes nos legaron una reconstrucción terrible de aquel tiempo (sus colegas del siglo veintiuno, más aburridos y más petulantes, la refutan, pero, eso a nadie le interesa), en la que los nobles peregrinaban a Jerusalén para pedir clemencia, los avaros se arrepentían de sus mezquindades; las prostitutas, de su lujuria; los pobres, de su pobreza; el trigo, de convertirse en pan; y los burros, de ser burros.

Sin embargo, usted, lector optimista, que siempre anda bien informado, que conoce a fondo los avances de la ciencia y la tecnología y que es un catador refinado de las artes más exquisitas, se preguntará por qué carajo se les ocurrió a esos medievales que en el año mil se acabaría todo. Al parecer, el malentendido se originó en La Biblia, en el libro del Apocalipsis, pues en el capítulo veinte, versículos siete y ocho, está escrito:

“Y cuando se cumplan los mil años [de la venida de Cristo], Satanás será liberado de su prisión, saliendo a engañar a las naciones de los cuatro extremos de la tierra, a Gog y Magog. Los juntará para la guerra y su número será tan grande como las arenas de la orilla del mar.”

¿Un cientólogo medieval? ¡Peor, es Santo Tomás de Aquino!

No es difícil creer que la prédica enfebrecida de ciertos sacerdotes (más papistas que el Papa), la mala interpretación de los pasajes bíblicos antes citados y la elevadísima educación de la gente produjeron un cóctel Molotov de resultados harto peligrosos… Imagínense a un proto – cientólogo gritando en las afueras de alguna iglesia de un pueblo de Polonia: “¡vienen los alienígenas, vienen los alienígenas y matarán al diablo con sus espadas de láser, así que arrepiéntase y donen el ADN de su alma para que los clonen en Ganímedes!”.

Lastimosamente, en aquellos tiempos la televisión aún no se había inventado (me pregunto qué diablos hacía esta gente para suplir sus falencias culturales, pues todos sabemos que, sin ella, el mundo estaría lleno de ignorantes), de otra manera el cuadro que probablemente hubiéramos presenciado sería el siguiente:

(Suena una cantata de treinta segundos y aparece el presentador.)

— Buenas completas[1] a todos los televidentes fieles del mundo (a los infieles y a los posibles habitantes de las antípodas, de cuya redención dudamos y hasta renegamos, les deseamos el mayor tormento del infierno); interrumpimos la programación habitual para dar una noticia de última hora: durante la nona[2] se avistó a un horrible monstruo, que se presume es el diablo, aparecer en los bosques de Carintia, los habitantes de esa región han informado que la bestia se encontraba aterrorizando a los siervos, al tiempo que armaba un poderoso ejército del mal y fornicaba. Para más detalles, nos comunicamos con nuestro enviado especial, Johannes Morbosorger. Adelante, Johannes, te escuchamos…

Una foto de McDonald’s, tomada en el año 1012, en Salzburgo… Un momento… WTF?!

(Un tipo vestido de burgués – no de los que vamos a McDonald’s, sino de los de la Alta Edad Media – sonríe nerviosamente, mientras un enorme dragón escupe fuego y fornica con unas mujeres medio vulgares – presumiblemente putas – a sus espaldas.)

— Como pueden ver, queridos televidentes, a unos pocos codos de distancia, se encuentra Satanás… Hemos tratado de entrevistarlo, pero él, después de rehusarse, se dedicó a pronunciar el nombre de Dios, Yahvé, en vano… ¡Mierda, creo que ya hice la misma pendejada…! Volvemos al estudioooooooooo…

(El periodista es consumido por las llamas infernales – que siempre serán menos peligrosas que las persecuciones políticas –. Poco después, aparece de nuevo el presentador.)

— ¡Ejem…! Tenemos problemas técnicos, pero desde otro lugar de Europa, recibimos información importantísima (a pesar de que proviene de una mujer), vamos con Hildegard Ninfomaniainsoportableg, desde Augsburgo.

(Aparece una mujer con cofia y vestido verde.)

Nuevamente el movimiento feminista de España luchando en contra de la degradación sexual de la que se hace apología en este blog y de la falo – dependencia gramatical.

— Gracias, Friederich (por cierto ese chistecito sobre la inferioridad de las mujeres me tiene un poquito harta, ya verás como en mil años el feminismo estará tan adelantado en su lucha contra la falo – dependencia que les obligaremos a hacer destrozos en la gramática para que se coloquen lo artículos femeninos en todo lado, ¡PEDAZO DE IDIOTA!)… ¡ejem…! Sí, televidentes, el fin del mundo, en efecto, se acerca, nadie tiene dudas, pues en las afueras de esta ciudad han aparecido cuatro caballeros, quienes afirmaron llamarse Peste, Hambre, Guerra y Muerte, lo que nos hace presumir que son los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. Actualmente, estos personajes se encuentran relajándose en la taberna de la ciudad con cerveza y vino, y, según nos dijeron, no harán ninguna cosa hasta que el Diablo deje de fornicar y hacer el tonto, empezando a “tomarse enserio esta huevonada”. Por el momento es todo lo que podemos informarles desde Suabia, volvemos contigo, imbécil… digo, Friederich.

— Agradecemos a la acomplejada y comunista (perdón, eso todavía no existe) Hildegard. En el estudio se encuentra un musulmán, natural del Califato de Córdoba, capturado por los leoneses hace veinticuatro años en el cerco de Gormaz. Señor Muhammad, ¿qué opina del fin del mundo?

— ¡Ay, hermanos, los cristianos son unos infieles y deben morir! ¡Alá, que se haga tu voluntad, o sea, que se mueran estos miserables (y los judíos también)!

— Con esta declaración, nos despedimos de ustedes y quizás nos veamos en una mejor vida o durante el tormento eterno. ¡Gracias por su compañía y feliz año nuevo!

El infierno, en él están puestas todas mis esperanzas (¿?).

Como quiera que sea, lo que sí debe quedarles claro, mis pervertidos, optimistas, razonables y educados lectores, es que deben disfrutar de este año como si fuera el último (porque quizás lo sea), sin preocuparse de la salvación de su alma, ya que el paraíso está demasiado lejos para todos sin importar su índole; por ejemplo, si el Edén es comunista, ni los comunistas podrían entrar, si es capitalista, solo los dólares ingresarían, si, por otro lado, pertenece al socialismo del siglo XXI… bueno, nadie con sentido común quiere entrar en ese, así que no importa… El caso es que lo mejor que pueden hacer es entregarse a una vida hedonista de placeres y degradación moral para pagar sus pecados en la otra vida, a cómodas cuotas de tormentos infernales.

¡FELIZ 2012!

¬¬


[1] Forma de referirse a las seis de la tarde en los monasterios del medioevo.

[2] Entre las dos y las tres de la tarde.

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