Viernes 13 (con Física)

Quema de Templarios en Francia. Esto les puede pasar si son como ellos, es decir, brujos, degenerados, comunistas que ven porno, leen este blog, usan Feisbuc, etc. Para evitar que los inmolen como a un caballero medieval caído en desgracia, sigan los consejos de @JovenCatolico_ en Twitter.

A mí no me digan que el viernes 13 es un día corriente ensuciado por una superstición tonta, cuyo origen es la persecución de los Templarios en 1307; yo estoy seguro de que es una fecha terrible, pues he sufrido sus efectos en carne propia. De hecho, la razón por la que no actualicé la semana pasada este blog, fue precisamente porque estaba tratando de recuperarme de los traumas sicológicos, morales y físicos que me produjo. Todo empezó por culpa de un libro de Física que compré, “El universo elegante” de Brian Greene, y la verdad es que me gustó tanto que me enfrasqué en su lectura, llegando, en tres días, a devorar las casi seiscientas páginas, de las cuales entendí veinte (mi cabeza estaba debatiéndose entre el harakiri y el derrame).

‘El universo elegante’. Léanlo, es muy bueno… ¡De verdad, carajo! ¡Yo también puedo ser serio de vez cuando!

El viernes 13 me levanté de la cama a las 7 de la mañana y no estoy seguro si fue la falta de sueño (apenas había dormido 666 segundos) o el cortocircuito que El universo elegante produjo en mi cerebro, pero empecé a pensar y a oír todo en términos de Física. Después de vestirme, salí a la calle y me crucé con una universitaria que vive frente a mi casa. El hecho es que esto era una singularidad porque, a pesar de que yo la acosaba, el principio de incertidumbre de Heisenberg apenas me permitía percatarme de su posición defensiva o la velocidad con la que escapaba de mi masculina onda electromagnética. Quise comportarme como un caballero inglés y, mientras ella buscaba su teléfono móvil para llamar a la policía, quedando así independiente de perturbaciones, le dije: — ¿No te gustaría que formáramos una superpareja? — ¡No, idiota, porque tú sólo eres una partícula virtual y a mí me gustan las supercuerdas! – dijo mirándome de pies a cabeza.

No, no es mi vecina, ¡es Kaley Cuoco!, y sí, ya sé que no tiene nada que ver con el relato pero no me van a negar que cuando leyeron ‘Big Bang’, pensaron en ella. ¡’Geeks’ y morbosos!

En ese momento sentí que mi corazón sufría un Big Bang y luego se congelaba como si estuviera expuesto a la temperatura del cero absoluto. Ella, aprovechando mi fuerza nuclear débil y el caos que había ocasionado su respuesta, subió a un taxi, marchándose a la velocidad de la luz. Por otra parte, yo me quedé solitario como un fotón, mientras me preguntaba si en un universo paralelo, nuestras múltiples historias podrían unirse.  De pronto, una mujer, con una figura que desafiaba la geometría de Euclides y hasta la de Riemann, se acercó a mí con coquetería. — ¿Me dejas tocar el horizonte de sucesos de tu lindo agujero negro? — exclamé. — Claro, papi, siempre y cuando me permitas explorar tu túnel de gusano – contestó con una voz tan gruesa como la de Mike Tyson. Salí disparado igual que si fuera una bala de cañón y, por suerte, mi movimiento rectilíneo uniformemente variable me permitió escapar, entrando en una dimensión arrollada.  Desgraciadamente, el azar quiso que este lugar no fuera otro que un prostíbulo, donde cierta vez, ebrio y aprovechándome de la constante de acoplamiento que surgió entre una de las “damas” y yo, salí haciendo uso del servicio pero sin pagar la cuenta. — Oye, Bosón Gauge Asociado A La Fuerza Débil, aún me acuerdo de ti y si no pagas te partiré el espacio liso y luego el campo de fuerzas para que nunca más puedas tocar a alguna de mis niñas – me dijo el chulo al tiempo que hacía crujir sus nudillos.

El chulo que me partió la madre ahora es luchador en México, así que ¡cuidado con hacerse el chulo con él!

Naturalmente, yo no tenía ni un centavo, y después de convertirme en la víctima de una fluctuación cuántica, me botaron en un callejón mugroso, cubierto de espuma y con el cuerpo en estado de alta entropía (hecho una mierda). Apenas esta mañana me recuperé, aunque todavía me siento como el gato Schrödinger, o sea medio vivo y medio muerto. De manera que lo único que obtuve de este viernes 13 es que no debo leer demasiada Física porque mi modelo estándar supersimétrico puede sufrir una contracción de Lorentz o lo que es peor: un Big Crunch que me lleve al cementerio. ¬¬

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5 comentarios

  1. EXCELENTEEEEEEEEEEEEEEE!!!!!!!!!!!! ME ENCANTÓOOOOOOO!!!!!!!!!! ¡QUÉ ESCRITOR MÁS ELEGANTE (COMO EL UNIVERSO ELEGANTE)¡QUÉ ELEGANCIA NEURONAL!!!!!!!! DA GUSTO TENER UN AMIGO ASÍ!!!!!! ¡GENIAL!!!!!!!!!!

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