El secreto de la caja de Marcelo Chiriboga

Póster promocional de “El secreto de la caja”, con un comentario de Carlos Fuentes, amigo de Marcelo Chiriboga.

Era una caja común y corriente,

sin embargo, la  miramos estupefactos,

como si, de un momento a otro, fueran a salir de ella

todos los males del mundo. 

Marcelo Chiriboga

El secreto de la caja

El año pasado publiqué en mi blog Junto a la montaña y bajo la lluvia una ponencia que escribí para el Encuentro de Talleres Literarios “Gustavo Garzón”, desde entonces he recibido de ustedes, mis queridos lectores, una serie de correos electrónicos preguntándome sobre la vida y obra de Marcelo Chiriboga, aquel escritor tan magnífico como desconocido.

Portada de El secreto de la caja de Marcelo Chiriboga, libro extremadamente recomendado.

Su enorme interés – producto, probablemente, de un grave TDAH[1] – es el que me lleva a tocar de nuevo el tema, aunque la verdad es que mi abulia me impide volver a escribir sobre este personaje del que se ha dicho tanto durante tres décadas, por eso prefiero dejarles una reseña sobre su novela póstuma, El secreto de la caja.

Dicho texto permaneció varios años en el olvido, confinado a una gaveta donde el escritor había guardado cientos de hojas con apuntes e historias a medio terminar, las mismas que solo fueron exhumadas por el empuje de la catalana Nuria Monclùs, amiga y exagente del literato, pues la esposa de Chiriboga, quien, por entonces, se dedicaba al despilfarro y a la seducción de jóvenes efebos, había olvidado por completo tanto a la literatura como a su marido.

La catalana, percatándose enseguida del potencial de El secreto de la caja – único relato finalizado dentro de esa maraña de papeles –, lo ofreció a varias editoriales de renombre en el mundo de las letras hispanas. Alfaguara, Planeta, entre otras, la rechazaron, argumentando principalmente que era “un absurdo sacar a la luz el libro de un escritor muerto del que nadie se acuerda, ya que ni su obra principal, la que lo catapultó al Premio Cervantes [La caja sin secreto], encuentra acogida en los estantes de las librerías.”

De todas maneras, Monclùs, convencida de que la publicación de la novela era un deber para con su amigo fallecido y, principalmente, para con su cuenta de banco, recurrió a sus contactos y a su amplia experiencia como agente literario, consiguiendo que Plaza & Janés se hiciera cargo de editarla. Decisión acertada si tenemos en cuenta que la obra se transformó, en España y América Latina, en un instantáneo best – seller y que críticos de diversos lugares del globo han afirmado que El secreto de la caja está destinada a ser la obra más importante de la literatura universal.

Gavin Menzies, en una entrevista realizada por la BBC, afirmó que Marcelo Chiriboga sabía que los chinos de la dinastía Ming fueron los primeros en explorar Ganímedes, satélite al que llegaron montados en unicornios de Arcadia.

Tal ha sido el revuelo provocado por el libro que incluso investigadores de temas paranormales o conspirativos como J. J. Benítez y Gavin Menzies se han interesado en él, afirmando que la novela guarda un misterio que Chiriboga dejó codificado en forma de un mensaje cabalístico entre sus 777 páginas – “el número de la perfección… ¡de Dios!”, ha dicho Menzies –.

Pero ¿qué es El secreto de la caja? Un libro supremamente largo – y fascinante, claro… –. La historia empieza la noche del sábado 20 de agosto de 1921, en el Café Pombo de Madrid, donde varios intelectuales se han reunido, como de costumbre, para participar en la tertulia liderada por Ramón Gómez de la Serna; de repente, obedeciendo a una señal de este, don Eduardo Lamela, dueño del local, les presenta a los tertulianos una antigua caja de madera vacía. Todos, estupefactos, guardan silencio sin saber cómo reaccionar, mientras el narrador, un joven poeta sudamericano, explica que siente una mezcla de pavor y atracción por aquel objeto.

Gómez de la Serna bebe un trago de absenta y luego dice con sencillez: “… es una caja como cualquier otra, lo único interesante en ella es que tiene un secreto, uno muy estúpido pero que durante siglos ha torturado a las mentes más lúcidas… ¡Bueno, hasta que cayó en mis manos, mis queridos amigos! ¡Así es! Yo he resuelto el acertijo y voy a compartirlo con vosotros, a condición de que lo guardéis para siempre.

Revólver Colt Python calibre 357; a estas alturas usted debe tener muchas ganas de usarlo contra el dueño de este blog.

Enseguida, la novela hace un flashforward, que nos lleva al instante en que el protagonista de La caja sin secreto – posteriormente descubrimos que es el primogénito del joven poeta del Café Pombo – decide suicidarse porque su hijo optó ser hincha del FC Barcelona y vegano. Según mi criterio, se trata del momento más excelso de este relato, ya que el personaje, un ecuatoriano autoexiliado – sin duda, el álter ego del autor – amante de los churrascos y convertido en un acérrimo madridista después de llegar a España, se siente devastado por las decisiones de su hijo e increpa a Dios, culpándolo por la desgracia de su progenie, mientras sostiene el cañón de su viejo revólver de marca Colt contra la sien.

Por lo demás, no llegamos a presenciar el suicidio de aquel hombre porque un nuevo salto en el tiempo nos muestra a su hijo, Fulgencio, convertido en un famoso guionista de telenovelas mexicanas, quien durante la filmación del capítulo final de su nuevo éxito Yo no te puedo amar porque soy de Lesbos, recuerda que su abuelo le regaló en el lecho de muerte una caja de madera que en apriencia había recorrido el mundo durante varios siglos, en busca de alguien que fuera capaz de develar su secreto. A continuación se producen una serie de flashbacks y flashforwards, en los que varios narradores nos bombardean con soliloquios tan profundos como incomprensibles y que lo único que consiguen es abrumar al lector con la genialidad de Chiriboga o perderlo en un laberinto del que solamente sale para percatarse de que está leyendo la crónica de un momento en la vida de un viejo y sarnoso perro – exactamente veintisiete páginas, correspondientes a dos minutos y medio de la agonía del animal –, que muere en la más patética miseria.

Galería de arte conceptual, entrada al infierno, ¡en serio!

Muchas son los capítulos que merecen ser mencionados, por ejemplo aquel en el que Fulgencio baja al infierno – al cual se excede por la puerta trasera de una galería neoyorquina de arte conceptual –, para pedirle a su padre que le revele el secreto de la caja, o aquella memorable escena donde ese mismo personaje, cumplidos los trece años, descubre que no quedó embarazado por masturbarse en la ducha.

Esta novela recorre, a saltos y brincos, innumerables generaciones, desde el ancestro del guionista de telenovelas, un extremeño que arribó a América con Hernán Cortés, hasta la extinción de la humanidad, en el año 2017, por una epidemia de obesidad mórbida y el aburrimiento de Dios.

Al final, en el último párrafo reaparece Ramón Gómez de la Serna – aunque también puede ser la divinidad o el Teletubbie morado – diciéndonos: “¡Eh – oh! ¿Cómo puede haber alguien capaz de pagar cuarenta dólares por casi ochocientas páginas de un cuento sobre una caja cuyo único secreto es que no tiene ninguno…?

Es claro que esta última declaración es un bulo, un guiño del autor que pretende escondernos la Verdad tras un sutil velo de ironía.

Ramón Gómez de la Serna le pregunta a su novia/maniquí: “¿qué mierda es un blog y qué diablos es un José Luis Barrera?”

En resumen, El secreto de la caja es una novela de aprendizaje, al estilo de aquellas que nos legó el racionalismo del siglo dieciocho, pero salpicada por leyendas propias del Realismo Mágico y escrita en un estilo más cercano a los relatos subjetivistas que a cualquier otra cosa.

Finalmente, ¿qué fue lo que incentivó a Marcelo Chiriboga para que escribiera esta obra maestra? Quizás la respuesta se halle escondida dentro de la caja, pues en uno de los momentos culminantes, Fulgencio dice: “… cuando vi que ese par de cerdos se transformaron en humanos como castigo divino al incesto cometido, me pregunté: ‘¿es este el significado de la vida: amar lo prohibido… amar a un puerco?’[2]

¬¬

[1] Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, si usted cree padecerlo, debe leer esto.

[2] Hollywood ya ha comprado los derechos de este libro y todo parece indicar que el estreno de la adaptación cinematográfica será en junio del 2013, estaremos atentos ante cualquier adelanto.

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2 comentarios sobre “El secreto de la caja de Marcelo Chiriboga

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