Érase una vez el Reino de la Tuentifor

Cuando Quito todavía tenía esperanza, existía un paraíso infernal sembrado en el corazón de la ciudad. Allí, putas, políticos y poetas se confundían. Allí había mercados y lupanares. Allí había vida. El reino de la Tuentifor, una crónica de Huilo Ruales Hualca.

Linaje de asesino

Le entregaron la carta a Pushkin después del desayuno. Decía que su mujer era una puta. Intentaron convencerlo de ignorar el anónimo. Era imposible porque él estaba seguro de la identidad del autor. Se trataba de Georges D’Anthès, militar alsaciano al servicio de la corte rusa y un seductor en toda regla. Natalia Pushkina lo... Seguir leyendo →

El robot de Ramón Gómez de la Serna

Ramón Gómez de la Serna coleccionaba toda clase de objetos en su torre de la Calle Velázquez, pero las joyas más valiosas eran las muñecas de cera. Se sabe que el escritor tuvo dos: la primera murió de “rotura irreparable” y la segunda, después de que su sexo helado inspiró cientos de greguerías, fue abandonada... Seguir leyendo →

29 de febrero

Única conoció a mi abuela cuando ambas tenían 15 años. Ella murió un par semanas después de cumplir 80 y su amiga de toda la vida fue al velorio. Era una mulata bellísima a la que nadie dejaba de mirar. Tenía 31. La primera vez que la vi fue en mi décima fiesta de cumpleaños.... Seguir leyendo →

Variaciones de una demanda judicial

Raymond Queneau y el grupo Oulipo jugaron con las posibilidades que derivaban de la interacción entre las matemáticas y la literatura. Ahora, La rue Morgue lo hace también con el objeto de explicar un episodio oscuro de la vida del escribidor de este blog...

2da. Mención Cuento Fantástico Concurso Equinoccio: “El sueño de la suerte”

Para terminar el año, "La rue Morgue" ofrece un relato escrito por el incorrector de estilo de este blog, el mismo que obtuvo mención de honor en el Concurso "Equinoccio" de literatura fantástica y de ciencia ficción, organizado por primera vez en el Ecuador. Sabemos que no es mucho, pero somos demasiado mezquinos para ofrecer más... ¡Feliz 2016!

Rígor mortis

Me puse el mejor traje que tenía en el clóset, evitando mirar las cobijas revueltas de la cama matrimonial que estaba a mis espaldas. Ayer, justo después de que los hombres de la funeraria se llevaron el cuerpo de mi mujer, me eché en la cama sin siquiera tenderla. Su muerte era terriblemente dolorosa, pero... Seguir leyendo →

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