Cuervos

La mediocridad aniquila a los artistas. Edgar Allan Poe fue una de sus víctimas. Hoy, para recordar un aniversario más de su fallecimiento, La rue Morgue ofrece una crónica sobre sus últimos días.

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Entrada destacada

Hemingway contra Borges

“Me divertí muchísimo con usted o tal vez deba decir gracias a usted, por eso y porque no suelo responder si no es con los puños, he decidido ignorar la mierda que escribió sobre mi ‘Tener y no tener’”. Así empieza la última de las dos cartas que Hemingway envió a Borges. “No me malentienda:... Seguir leyendo →

29 de febrero

Única conoció a mi abuela cuando ambas tenían 15 años. Ella murió un par semanas después de cumplir 80 y su amiga de toda la vida fue al velorio. Era una mulata bellísima a la que nadie dejaba de mirar. Tenía 31. La primera vez que la vi fue en mi décima fiesta de cumpleaños.... Seguir leyendo →

Variaciones de una demanda judicial

Raymond Queneau y el grupo Oulipo jugaron con las posibilidades que derivaban de la interacción entre las matemáticas y la literatura. Ahora, La rue Morgue lo hace también con el objeto de explicar un episodio oscuro de la vida del escribidor de este blog...

2da. Mención Cuento Fantástico Concurso Equinoccio: “El sueño de la suerte”

Para terminar el año, "La rue Morgue" ofrece un relato escrito por el incorrector de estilo de este blog, el mismo que obtuvo mención de honor en el Concurso "Equinoccio" de literatura fantástica y de ciencia ficción, organizado por primera vez en el Ecuador. Sabemos que no es mucho, pero somos demasiado mezquinos para ofrecer más... ¡Feliz 2016!

Rígor mortis

Me puse el mejor traje que tenía en el clóset, evitando mirar las cobijas revueltas de la cama matrimonial que estaba a mis espaldas. Ayer, justo después de que los hombres de la funeraria se llevaron el cuerpo de mi mujer, me eché en la cama sin siquiera tenderla. Su muerte era terriblemente dolorosa, pero... Seguir leyendo →

El brillo de la fogata

La mujer estaba sola aquella noche, su esposo había salido al mediodía, horas antes de que empezara la tempestad. El viento, el agua y el granizo azotaban los cristales de las ventanas. Un golpe en la puerta principal hizo que se sobresaltara. Luego, silencio. — ¿Carlos? – dijo acercándose. La única contestación fue un nuevo... Seguir leyendo →

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