Sangre entre nosotros

Doble crónica sobre amor y arte, pasiones emparentadas por la admiración y la muerte...

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Entrada destacada

Calle Larga

En este mismo blog, hace un par de años apareció el germen de esta crónica sobre Cuenca. La edición terminada (o un poco más lograda) apareció en la Revista Mundo Diners de noviembre. Para los que no pudieron leerla allí, la Rue Morgue les ofrece esta edición en bits.

Carta del señor Darcy

(Lea este artículo también enla web La Casa Ártica.) Queridos lectores:   ¡Cuántas cosas se han dicho y se dirán sobre el amor! Tal vez todas se parecen y es que ya se ha dicho tanto… Prefiero hablarles de las novelas de romance. Escogí el nombre sugerido por Guillermo Cabrera Infante porque novela rosa o... Seguir leyendo →

Linaje de asesino

Le entregaron la carta a Pushkin después del desayuno. Decía que su mujer era una puta. Intentaron convencerlo de ignorar el anónimo. Era imposible porque él estaba seguro de la identidad del autor. Se trataba de Georges D’Anthès, militar alsaciano al servicio de la corte rusa y un seductor en toda regla. Natalia Pushkina lo... Seguir leyendo →

El robot de Ramón Gómez de la Serna

Ramón Gómez de la Serna coleccionaba toda clase de objetos en su torre de la Calle Velázquez, pero las joyas más valiosas eran las muñecas de cera. Se sabe que el escritor tuvo dos: la primera murió de “rotura irreparable” y la segunda, después de que su sexo helado inspiró cientos de greguerías, fue abandonada... Seguir leyendo →

Muerte al atardecer

“¡Escribo para mí!”, se defendió el joven poeta peruano antes de que alguien pensara siquiera en hablarle durante el recital. Su paisano era diferente. Hablaba con soltura de cervezas, musas, vagabundos y hasta se reía, esforzándose en bajar del pedestal de la Universidad San Marcos. El primer poeta respondía con un no sé categórico a... Seguir leyendo →

29 de febrero

Única conoció a mi abuela cuando ambas tenían 15 años. Ella murió un par semanas después de cumplir 80 y su amiga de toda la vida fue al velorio. Era una mulata bellísima a la que nadie dejaba de mirar. Tenía 31. La primera vez que la vi fue en mi décima fiesta de cumpleaños.... Seguir leyendo →

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