La caza grande de Cepeda Samudio

Álvaro Cepeda Samudio fue un cazador de experiencias, un hombre que todo lo veía a través del tamiz de la literatura. Podría pensarse que fue un Bartleby, pero en La rue Morgue estamos convencidos de que fue un adelantado a su época... Averigüe el porqué.

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Muerte al atardecer

“¡Escribo para mí!”, se defendió el joven poeta peruano antes de que alguien pensara siquiera en hablarle durante el recital. Su paisano era diferente. Hablaba con soltura de cervezas, musas, vagabundos y hasta se reía, esforzándose en bajar del pedestal de la Universidad San Marcos. El primer poeta respondía con un no sé categórico a... Seguir leyendo →

Comunicado navideño

Papá Noel sabía lo que iba a pedirle sin necesidad de que le escribiese una carta. Él, una vez más, estaba condenado a poner en marcha su poderosa maquinaria de elfos y enanos para cumplir mis anhelos navideños. “¡Libros es lo único que pide!”, debió gritar, compartiendo la frustración que sienten mi familia, mi novia... Seguir leyendo →

El Borges que no quiso escribir ciencia ficción

¿Por qué Jorge Luis Borges no se decidió a escribir ciencia ficción? Miedo, tedio, pudor... En este artículo - escrito para celebrar el aniversario 115 de su nacimiento - aventuramos una respuesta que lo más probable es que esté errada, pero que, en todo caso, le hace justicia a este maestro de las letras latinoamericanas.

Bioy Casares cruzó la Vía Láctea montado en una urraca

Es julio, mes en el que en Japón se celebra el Festival de Tanabata, el mismo que conmemora la unión de las estrellas Altair y Vega, un par de amantes que para impedir que los separen son capaces hasta de caminar sobre urracas. Bioy Casares, el escritor argentino de ciencia ficción, muchas veces lo hizo e incluso fue capaz de obligara a sus creaturas a hacerlo; averigüe en este edulcorado texto cómo Bioy se encaramó a lomos de una urraca con su "Invención de Morel".

Guareschi y las tres narices de los comunistas

Cuando El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado lanza sus invectivas y sus dictámenes nadie tiene el derecho de opinar, de lo contrario se arriesga a caer fulminado por el florido verbo de aquel. Cerrando los párpados hasta convertirlos en los ojos rasgados de un Gengis Khan de la línea ecuatorial y sonriendo sardónicamente, como un Guasón costeño, dispara el terrible... Seguir leyendo →

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