Muerte al atardecer

“¡Escribo para mí!”, se defendió el joven poeta peruano antes de que alguien pensara siquiera en hablarle durante el recital. Su paisano era diferente. Hablaba con soltura de cervezas, musas, vagabundos y hasta se reía, esforzándose en bajar del pedestal de la Universidad San Marcos. El primer poeta respondía con un no sé categórico a... Seguir leyendo →

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